CUENTOS POR ENCARGO: “UNA CARTA PARA BALMA”

Portada Balma

Ocurrió un frío día de enero, por la tarde. Había nevado y las calles estaban blancas. Ese día, Balma recibió una carta. Con su nombre y apellidos y la letra clara. Sin remitente. La cogió nerviosa y se la llevó corriendo a su cuarto.  Su hermana la siguió. Ella también quería enterarse. Pero Balma decidió llevar aquello en secreto. ¡Era la primera vez que alguien le escribía!.

Así que no tardó en abrir la carta. Y escrito con letras mayúscula, pudo leer:

“Si sigues las pistas encontrarás el tesoro. Busca en tu nombre. Esconde un secreto”.

¿Ya?. Balma le dio la vuelta a la hoja. Una vez y otra más. ¡¡No había nada!!. Qué querían decir aquellas palabras?. ¿Un tesoro?. ¿Un secreto?. ¿Su nombre?. ¡No lo entendía!. Sin embargo, no quería decirle nada a su madre. Se rompería el hechizo…

Así que Balma guardó la carta entre las hojas de uno de sus libros, y aquella noche apenas probó bocado durante la cena. Ni podía dormir. No podía dejar de pensar en aquellas enigmáticas palabras… “las pistas”… “tesoro”…”nombre”…”secreto”…

Al día siguiente decidió comenzar a investigar. Lo primero que hizo fue ir a la biblioteca del colegio. Allí había muchísimos libros y seguro que alguno podría ayudarla. Buscó entre los libros de misterio..de tesoros..de detectives..y nada.

Balma Biblio

Y ya cuando se iba a ir, cabizbaja, escucho su nombre con esa vocecilla alegre de Ana, su amiga del alma.

– ¡Balma!. No te había visto. ¿Qué te pasa?.

A ella, a Ana, no le podía ocultar nada. Sabía leer en sus ojos, así que no merecí ala pena ni siquiera intentarlo.

– Buenoooo. Busco una pista.

-¿Una pista?. ¿De qué?.

– De un mensaje.

– ¿Qué mensaje?.

– Este…

Balma le tendió el sobre a su amiga y ésta lo leyó como tres veces. Y eso que sólo era una frase.

– ¿Y quién te lo ha mandado?.

– Ni idea.

– Bueno. Tal vez tengamos que hacer caso a lo que dice. Hay que buscar en tu nombre.

– ¿Y cómo?.

– Pues en algún libro de nombres, claro.

No había nada como hablar con Ana. Siembre o veía todo muy clarito, así que enseñarle la carta, pensó Balma, no había sido tan mala idea.

Biblio

Buscaron un libro de nombres. Y ahí estaba el suyo: Balma.

– “Balma significa gruta o cueva. Es el nombre de la Virgen de la Balma. Tiene un santuario excavado en la roca en Zorita, una población muy pequeña de Castellón”.

Las dos amigas se miraron boquiabiertas. ¡Zorita!. ¡Una cueva!.

– ¿Me estás diciendo que en la cueva esa hay un tesoro?- exclamó victoriosa Balma.

– Yo creo que sí- contestó su amiga.

– ¿Y cómo llego hasta allí?.

– No sé. Ni idea.

Balma regresó a casa contenta. También un poco triste. Conocía el significado del mensaje. Y no sabía cómo hacer para llegar hasta el tesoro.

Así se pasó Balma el resto de semana..hasta que el viernes recibió la mejor de las noticias.

– Oye Balma, este fin de semana hacemos una excursión- le dijo su madre- Os vamos a enseñar a tu hermana y a ti la cueva de Zorita.

¡No podía ser verdad!. ¡Iba a conocer la cueva!. ¡Podría buscar el tesoro!. Intentó disimular un poco su entusiasmo, aunque era difícil. Su hermana estaba bastante “mosqueada” porque la notaba rara.

Al día siguiente,Balma era la primera preparada para salir en la puerta de casa.

– Vaya, menudas prisas-le dijo su madre.

El viaje se le hizo eterno. No eran muchos kilómetros, pero tenía tantas ganas de llegar…

Y al fin lo vio, como parte de la montaña. Unas casas blancas pegadas a la roca, un edificio del color de la arcilla y una gruta. Abajo había un rio. Aparcaron y comenzaron  a subir andando.

– Qué callada estás- le dijo extrañada su madre.

– Que va- contestó Balma. Y siguió andando.

Primero llegaron a las casas blancas. Y un poco más adelante estaba la iglesia. Y por fin, la cueva. Claro, que estaba un poco oscura.

Balma cueva

Balma miró y remiró y sólo alcanzó a ver la talla de una virgen en medio de la gruta. Y de repente pensó que  aquello podía ser una  broma. . .Salieron de la gruta. Balma estaba triste. Sus padres decidieron que comerían allí mismo. Una de las casitas blancas era un hostal.

Se pidió espaguetis con tomate. Y de postre un flan. Su madre no dejaba de observarla.

– Pues algo te pasa…

– Que no- contestó enfadada Balma.

Entonces se acercó el camarero, con una carta.

– Me han dado esto para una tal Balma-dijo muy serio.

Y Balma de un brinco saltó de la silla. Cogió el sobre y lo abrió todo lo deprisa que pudo.

“Descubriste el misterio. Eso significa que eres una excelente detective. Te has ganado un premio: así que tú misma elegirás el tesoro”.

Firmado: Mamá.

(© Fanny Tales 2014. Categoría: “Ya sé leer”. Cuento por encargo para Balma, una niña de siete años).

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