LA BELLA…

 DURMIENTE VALIENTE

Erase que se era un príncipe cansado de salvar princesas. De librar batallas y vencer
dragones. De tener que llevar espada, escudo y esa ropa taaaan pesada a todas partes. De no poder brincar ni gritar en público. Ni tirarse eructos ( ni por lo bajinis), ni poder leer y escribir lo que le venía en gana.
Y erase que se era una princesa que no quería ser princesa. Ni vestir vestidos taaaan
incómodos. Ni tener que esperar impaciente a que un príncipe la despertara de un sueño. Ni tener sirvientes, ni hadas madrinas.
Felipe no quería librar más batallas. Aurora no se quería pinchar con ninguna aguja.
Así  que la historia comenzó en este punto.
Felipe tenía un plan. Aurora tenía el suyo. Felipe se haría pasar por Juan, su amigo y
caballero. Aurora se pondría la ropa de Jimena, su amiga y doncella. Y ambos
escaparían para vivir su propia aventura.
Felipe quería vivir tranquilo en la biblioteca de su amigo Merlín. Y Aurora quería
visitar al mago para aprender hechizos ( y poder defenderse ella solita). Y así fue como
Felipe y Aurora se encontraron y se conocieron.  Merlín les observó un largo rato y dijo:
–Tengo la solución-.
Y Aurora y Felipe aplaudieron de emoción.
– Aurora será Felipe y Felipe será Aurora- y dicho esto y antes de que ninguno pudiera
decir nada, les lanzó un hechizo y los dos cambiaron de cuerpo: Felipe se miró al espejo y soltó un tremendo gritito. Y Aurora se puso a brincar, espada en mano, loca de emoción.
Y los dos se fueron por donde vinieron, convencidos de haber encontrado la solución a
sus problemas.
Felipe
A Felipe lo que más le gustó del castillo de Aurora fue su inmensa biblioteca. Había
cientos y cientos de libros por todas partes. A Aurora le emocionó su primera batalla
contra el dragón de los ojos amarillos. Fue pan comido.
Aurora
Felipe se puso a leer y a leer sin parar. Y Aurora a cabalgar y aprender la lucha sin temor alguno.
Todo era perfecto. ¿O no?.
Resulta que la maldición de Aurora se tenía que cumplir. Pero Aurora ya no era Aurora,
así que el que se pinchó con la rueca fue..¿adivináis quién?. Eso es: ¡¡Felipe!!.
El pobre Felipe ni sabía lo que era una rueca. Emocionado por aprender a coser, se
acercó hasta la aguja y ¡zaaaas!..¡se pinchó!. Y se durmió, claro. Como una marmota.Y
el resto de habitantes del castillo se durmieron con él.
Aurora se enteró muy pronto. Las noticias en los reinos vuelan, así que no se lo pensó
dos veces: ella salvaría a Felipe. ¡Que emoción!.
Agarró bien fuerte  su escudo y cogió la espada. Entonces fue cuando llegaron las tres
hadas y se dieron un susto morrocotudo. Al comprobar que Felipe no era Felipe ni
Aurora era Aurora, pegaron un grito de espanto.
-Aaaaaaah. ¡Qué desastre!- gritaron asustadas las tres hadas- ¿Y ahora qué hacemos?.
-Tranquilas- les dijo muy segura la princesa- Yo lo arreglaré todo.
Ni magia ni ayuda de ningún tipo. Aurora estaba segura de que iba a vencer a Maléfica
ella solita. ¡Por fin una batalla ejemplar!.
Así que cabalgó y cabalgó y cabalgó hasta encontrar el castillo de la bruja. Estaba en lo alto de una colina, escondido entre árboles oscuros. En medio de un inmenso vestidor, ante un espejo,  estaba ella: Maléfica (probándose los vestidos nuevos que acababa de comprar).
Pues resulta que las brujas no son tan brujas. Y Aurora, muy a su pesar, no tuvo que
utilizar la espada. Habían pasado tantos años, que la bruja ni se acordaba ya del entuerto que había organizado. Y a Aurora bastó con decirle: “Que bien te queda ese vestido”, para ablandar su corazón y convencerla.
-Está bien- dijo al fin Maléfica- Te diré cómo despertar al príncipe. Sólo tienes que
acercarle este brebaje a la nariz- y le pasó un frasquito azul con un líquido muy pero que muy  turbio.

¡Que fácil! (eso pensó Aurora). Pero al agarrar el ungüento se dio cuenta de que no lo era.

-¡Puaaaag!. ¡Que peste!-dijo tapándose la nariz- ¿Con qué habrá hecho Maléfica esta pócima?. ¿Queso podrido?. ¿Estiércol?.

Metió el frasquito en una caja y Aurora volvió a cabalgar, cabalgar y cabalgar sin parar.
Y entonces comprendió lo duro que podía resultar salvar princesas. O príncipes, claro.
Y después de mucho cabalgar, llegó a su castillo (ya empezaba a echarle de menos).
Subió a grandes zancadas la interminable escalera de caracol y ahí estaba él, Felipe, en su cama de dosel, roncando y roncando como un oso pardo. ¿Roncando?.
-Grrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr-
-¡Cáspita!-dijo la princesa- ¡Suena como un dragón enfurecido!.
Y a Aurora comenzó a gustarle más y más Felipe.
Le acercó el brebaje a la nariz y al instante saltó el príncipe asustado, dando vueltas y
más vueltas por el cuarto.
-¡Por Dios!. ¿Qué es esa peste?- y al ver ahí delante a Aurora, entendió que le acababa de salvar la vida.
Y a Felipe empezó a gustarle más y más Aurora.
Se miraron, se remiraron y no dijeron más. Se fueron de la mano hasta la morada de
Merlín.
El mago al verles llegar arqueó las cejas y meneó la cabeza de arriba abajo.
-¡Si ya sabía yo que volveríais!. No os preocupéis que esto lo arreglo yo en un pis pas.
Y alzando su varita mágica dijo:
-Patatín Patatán..¡a tu cuerpo regresarás!- Y Aurora volvió a ser Aurora. Y Felipe volvió
a ser Felipe.
Desde entonces los príncipes viven juntos, en una casita que se hicieron junto al torreón del mago. A Felipe le podéis ver muy a menudo por el bosque, leyendo y leyendo sin parar. Ya es casi mago. Y Aurora..bueno, Aurora pasa largas temporadas fuera de casa. Le encanta participar en cacerías de dragones, ogros y demás seres abominables.
Ya veis, así es la historia. Que sepáis que los dos fueron muy felices, pero no comieron
nunca perdices, sino legumbres. Y colorín colorete, el amor es sorprendente se tiraron
un… pedete.
(© Fanny Tales. Categoría ” Aprendo a leer”).

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2 pensamientos en “LA BELLA…

  1. Muy original,pero…es un chasco que no se casen y no coman perdices,esos detalles son importantes,porque forman parte de nuestra “cultura cuentista”,y lo de tirarse un pedete…ummm eso pasa por comer demasiadas lentejas,en fín,yo creo que es mejor enseñar a los niños respetando las tradiciones,(que para eso son príncipes,aunque sea de su casa)¡que se casen,que coman lo que les guste…y por la chimenea sale un cohete!,(relleno de cacahuetes,já,já)

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