LA ARAÑA QUE INVENTÓ HALLOWEEN

Clotilde era una araña muy feliz. Gorda, muy gorda y con pelos en las patas. Tenía la boca enorme y el pelo naranja. Nació con una mancha azul alrededor del ojo y una inmensa sonrisa de parte a parte. Y le encantaba  gastar bromas a las demás arañas.

Clotilde

Pero al resto no les gustaba Clotilde.

– ¡Mira que eres fea y gorda!- le decía Patas Largas.

– Y tonta- añadía Araña roja-.

Patas largasAraña roja

Y Clotilde se ponía un poco triste, porque ella quería ser como las demás, y ganarse el cariño de todos. Pensó y pensó y requetepensó…qué podía hacer para caer bien a las demás. A ella lo que mejor se le daba era gastar bromas. Se quedaba muy quieta y cuando se acercaba una de las suyas..¡sorpresaaaaaaa!..se descolgaba de la tela y en un santiamén se plantaba delante. ¡El susto que se pegaban era morrocotudo!

“Ya lo tengo”, pensó muy contenta Clotilde.

Ese día por la noche, decidió ir con las demás. Habían planeado colarse en la casa de Alfonsita, una niña muy traviesa que vivía muy cerca de donde ellas tenían su hogar.

Con Alfonsita tenían que tener mucho cuidado, porque era una niña muy lista y ninguna quería ser espachurrada por su zapato. Además, Alfonsita ya gastaba un treinta y cinco.

Alfonsita

Así que fueron despacito en busca de restos de comida: miguitas de pan, caramelos pegados al suelo.. Y allí estaba Alfonsita: disfrazada de bruja (le encantaba disfrazarse) y con una escoba entre las manos. Y a pesar de que fueron en silencio, la niña les vio.

Y en esto que iba Alfonsita, escoba en alto, a pegarles un buen golpetazo cuando Clotilde se encogió y se quedó muy quieta delante de todas. Alfonsita se extrañó y se acercó mucho..pero mucho mucho..hasta que su nariz casi casi rozaba  las patas peludas de Clotilde..y es cuando aprovechó la araña para saltar encima:

–uuuuuuuuuuuuuuuh!!!-dijo sacando la lengua (igual que hacía con sus compañeras).

– Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah!! – gritó la niña. Y se fue corriendo.

Las otras arañas se quedaron sin habla. Del susto, la emoción y el agradecimiento.

Desde entonces todas adoran las bromas de Clotilde. Siempre cuentan con ella para todo. Y nunca olvidan la lección. Y Alfonsina por su parte, aprendió que ese día era un día fantástico para gastar bromas, así vestida de bruja, o pedir a cambio caramelos y chuches.

(© Fanny Tales 2013. Categoría: “Mis primeros cuentos”).

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