LA INCREÍBLE HISTORIA DE ORLANDO

Orlando tenía cinco años y todavía no conocía el mar. Lo había visto en los libros, en la televisión y hasta lo había oído en la caracola que tenía su abuelo sobre el escritorio de su cuarto.

orlando caracola

Se lo había imaginado inmenso, muy azul y con un sonido dulce: chssssssssssssss….chssssssssssssss

Cuando Orlando llegó a la orilla dejó que sus pies se hundieran hasta los tobillos y que el agua acariciara sus dedos. Se le abrió la boca y se quedó sin palabras. ¡El mar era infinito!. Tanto, que no conseguía ver el final. Ni siquiera sabía muy bien dónde estaba el principio.

orlando descubre el mar

Así que trazó una línea imaginaria a lo largo de la orilla y empezó a colocar conchitas justo en el punto donde llegaba la espuma de las olas. Había conchitas amarillas, rosas y hasta moradas.

Orlando se fue a casa satisfecho: había descubierto la delgada línea que separa la tierra del mar.

Al día siguiente volvió al mismo lugar. Pero..¿quién se había llevado todo el mar?. Orlando se enfadó muchísimo: ahí estaban sus conchitas, bien alineadas y mucho más allá…el mar. Estaba claro que había un ladrón de agua salada muy cerca de allí. Y él estaba dispuesto a encontrarlo. Así que decidió convertirse en ¡Orlando detective!. Y esa misma noche, aprovechando que había luna llena, se puso su capa, cogió la lupa y se fue hasta la orilla del mar.

Esperó, esperó y esperó. Tanto, que estuvo a punto de dormirse. Pero de pronto vio unos diminutos puntos negros moverse por la orilla. Salían de un agujero excavado en la arena.  ¡Eran enanitos!. Llevaban un cubo en cada mano y sin hacer nada de ruido comenzaron a formar una fila. El que estaba junto a la orilla llenaba el primer cubo y lo iba pasando al siguiente. Un cubo, otro cubo, otro cubo..y así incansablemente.

ananitos

Orlando salió de su escondite y se acercó sin hacer ruido. Los enanitos ni se inmutaron. No dejaron de trabajar ni un momento.

– ¿Qué hacéis?- preguntó Orlando.

Entonces fue cuando los enanitos dieron un respingo, pararon de golpe y se le quedaron mirando con cara de pánico.

– ¿Nos dices a nosotros?- consiguió decir uno de ellos, el más viejo de todos.

– Pues claro.

– ¿Nos ves?.

– Sí.

– ¡Oh, no!. Pero, ¿cómo nos ves?. Nadie puede vernos.

– Pues yo sí.

– Vaya. Es la primera vez que nos pasa algo así.

– Y yo es la primera vez que veo a unos ladrones de mar.

– ¡Jajaja!.. ¿Ladrones de mar?. No somos ladrones: cambiamos de lado el agua del mar todos los días. En unas horas volveremos a traerlo.

– ¿Todos los días hacéis eso?.

– Sí; es nuestro trabajo.

– Que cansancio.

– Nos gusta. Oye, pero tienes que prometernos que guardarás el secreto. No puede saberlo nadie.

– ¿Nadie?.

– Nadie.

– De acuerdo- prometió Orlando.

Al día siguiente, Orlando pensó que había tenido un sueño muy extraño. Fue corriendo hasta la orilla del mar. El mar estaba tranquilo. Las conchas en la arena. Y un pequeñísimo agujero. El mismo agujero en donde Orlando encerraría su secreto para siempre.

( ©Fanny Tales 2013. Categoría: “Aprendo a leer”)

Anuncios

2 pensamientos en “LA INCREÍBLE HISTORIA DE ORLANDO

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s