EL OSO MISTERIOSO

A Sergio le encantaba salir al campo con sus padres. Siempre iban a una zona de la sierra muy cercana a una extraña cueva excavada en la roca de una montaña.

A él le gustaba mucho esa cueva porque se imaginaba troglodita y le entraba una risa tremenda.

Su padre le seguía el juego y decía:

-“Tendremos que hacernos con una lanza para cazar al oso de la montaña. Auuuggrrrrr”

Y se ponían a buscar palos muy largos para usarlos de lanza.

Sergio

Pero un día, Sergio entró en la cueva y descubrió unas huellas en la tierra. Tal que así: con un circulito más grande y tres más pequeños alrededor. ¡Eran las huellas de un oso!.

huellas

Sergio corrió a decírselo a sus padres. Pero su padre le aseguró que allí no había nada.

¿Nada?

Si estaba clarísimo. ¡Eran huellas de oso! De un oso grande, muy grande. ¡Seguro!.

Desde entonces, siempre que iban al campo, Sergio veía las huellas misteriosas. Pero ya no decía nada, porque sus padres eran incapaces de verlas. “Estarán un poco cegatos”- pensaba él.

Sergio decidió convertirse en explorador y buscar al oso. Metió una lupa y un cuaderno de notas en su mochila y se adentró en la cueva. Al principio estaba muy oscuro, pero poco a poco fue viendo con más claridad. Había rocas que brillaban y los sonidos de sus pisadas se oían con eco. “Espero que no haya murciélagos”- pensó.

Y al cabo de unos minutos..¡el oso!. Allí estaba, mirándole con los ojos muy abiertos. Tenía las orejas rosas y el hocico muy oscuro. Se parecía mucho a su osito Pepe, su muñeco favorito. Así que no le dio nada de miedo.

oso

– Hola- le dijo al oso.

– Hola- contestó él.

“Andaaa..¡si habla!”, pensó extrañado Sergio.

– ¿Cómo te llamas?

– Oso.

-Oso no es un nombre.

-Sí lo es.

– Jaja. Vale, Oso. ¿Y qué haces escondido?.

– No quiero que me vean. Los mayores se asustan de mi.

– Mis padres no se asustarán.

– No lo se. Hace mucho que no salgo.

– Ven conmigo.

Sergio y Oso salieron de la cueva. Y ahí estaban los padres del niño: debajo de la sombra de un pino cortando una rajita de melón. Le miraron y ni se inmutaron.

– ¿Ves?- le dijo Sergio a Oso- Te lo dije: no se asustan.

Entonces se acercaron más.

– Papá, mamá – dijo Sergio muy serio- Os presento a mi amigo Oso.

Los padres se miraron atónitos: allí no veían a nadie. Sólo a su hijo.

– Si no hay ningún Oso- le dijeron.

Vaya.. Sergio empezó a entenderlo todo. ¡Él era el único que podía ver a Oso!. Abrió su cuaderno de notas y apuntó:

“El explorador Sergio acaba de hacer el hallazgo más asombroso de la Historia: Acaba de descubrir al Oso Misterioso, una especie en peligro de extinción. Su principal característica es que los mayores no pueden verle.

Firmado: Sergio el explorador”.

cuaderno

Sergio y Oso se siguieron viendo muy a menudo. Y Oso por fin salió sin problemas de la cueva, ahora que sabía que sólo Sergio podía verle. Oso le enseñó a Sergio a cazar moscas y Sergio le enseñó a Oso a comer con tenedor.

( © Fanny Tales 2013. Categoría: “Ya sé leer”)

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