LA BRÚJULA DEL RATONCITO PÉREZ

El ratoncito Pérez revisó bien la lista antes de hacer la maleta:
– Leticia, Pablo, Carmen, Marita y Alejandro. Bien, cinco regalos. A ver a ver..- Y rebuscó en su baúl de las monedas. Normalmente las metía en un saquito, pero con las prisas, se las guardó en el bolsillo del pantalón, cogió su brújula y salió pitando. Tenía que darse prisa: eran muchos niños en poco tiempo.

ratón brújula

A Leticia se le acababa de caer su primer diente. Vivía en la ciudad, como los otros niños, así que el ratoncito Pérez debía hacer un viaje largo. Menos mal que llevaba su brújula: así no se perdería al moverse por las alcantarillas y los túneles del metro. ¡Viajar por la ciudad era tan complicado!.

Consiguió llegar a tiempo a casa de Leticia.

-¡Aquí está!- dijo al ver el pequeño diente bajo la almohada. Se lo cambió por una de sus monedas y siguió su viaje.

Alejandro le había dejado su diente encima de la mesilla de noche. Era su cuarto diente, así que el ratoncito tenía que ir con cuidado. Y con mucho sigilo le dejó en la mesita otra moneda reluciente. Después se fue a dormir a la casa de su primo, el ratón Gutiérrez, que vivía junto al anden de la línea dos de metro.

Al día siguiente tenía tres visitas: las casas de Marita y Pablo no estaban muy separadas, así que fue coser y cantar. Pero la casa de Carmen estaba muy lejos. Además vivía en un noveno, y por si fuera poco, tenía como mascota un gato enorme que le dio un susto de muerte.

– Menos mal que estoy en forma- pensó el ratoncito mientras cogía el diente de Carmen. Pero al buscar la moneda en el bolsillo..¡no estaba!. Y vio que tenía un agujero enorme.

– ¿Y qué le podría dejar?. ¡Ya está! ¡Mi brújula!- Y la dejó bajo la almohada.

El problema llegó después. Con tanto callejón y tanto túnel, el señor Pérez se hizo un lio..¡y se perdió!. Apareció en una zona del bosque que no había visto nunca.

– Oh, no..¡me he perdido!- dijo aterrorizado.

Todos los árboles le parecían iguales. Y todos los caminos. Menos mal que tras mucho andar se encontró con una lagartija.

– ¿Qué te pasa, ratoncito?- le preguntó al verle tan triste.

– Me he perdido- contestó- No encuentro mi casa.

-¿Y cómo es?

-Es una seta muy bonita, roja y blanca.

– No te preocupes, que la encontraremos- le dijo la lagartija- Vamos a preguntar a la mariquita, que se conoce muy bien el bosque.

Y la lagartija le acompañó cantando una cancioncilla:

– Vamos todos a encontraaaar la casita del ratón…

Y llegaron a la casa de la mariquita.

– ¿Una seta?. Ummmmm. Pues son se. Pero lo mismo el conejo sabe donde está.

Y se unió a ellos y todos fueron cantando:

– Vamos todos a encontraaar la casita del ratón..

ratón amigos

Y llegaron a la madriguera del conejo.

– ¿Una seta?- preguntó el conejo- Hay muchas setas detrás de esa arboleda de allá. Seguro que la ardilla desde arriba del árbol puede verlo mejor. ¡Vamos a preguntarla!.

Y se fue con ellos cantando la canción:

-Vamos todos a encontraaaar la casita del ratón..

– ¡Ya la veo, ya la veo!. dijo desde lo más alto del árbol la ardilla- ¡Vamos a acompañarte!.

Y ahí estaba, rodeada de las hermosas flores que tan bien cuidaba el señor Pérez.

ratón y casa

– Oh, no se como agradeceros esto- dijo el ratón emocionado- Regalé mi brújula a una niña y ya veis, no soy capaz de volver yo solo.

– ¿Brújula?- dijeron los animales- ¿Y para qué la quieres teniéndonos a nosotros?.

Desde entonces el ratón Pérez va y viene a la ciudad sin más ayuda que la de sus amigos. Es más: nunca más volvió a perderse.

(© Fanny Tales 2013. Categoría: “Aprendo a leer”)

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